Nuestra Institución continúa creciendo e impulsando cambios innovadores en los programas curriculares a pesar de enfrentar situaciones adversas en los diferentes niveles: estatal, nacional y mundial. El futuro económico del país se ve amenazado por decisiones políticas internas y externas, lo que ha comenzado a afectar a la educación a nivel nacional con recortes presupuestales que inciden desfavorablemente en el desarrollo de las diferentes propuestas de planeación.
Debemos recordar a nuestros gobernantes que la educación es un derecho humano y que debe ser el último ámbito en el que se establezcan limitantes presupuestales, ya que la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos depende del conocimiento que se genera y aplica, lo que está establecido en la Visión al 2030 de la UNESCO (2015), en donde los países representados acordaron: “asegurar una educación de calidad, inclusiva y equitativa y promover las oportunidades de aprender para todos durante toda la vida.”
Por ello es pertinente retomar lo que señalamos en el Plan de Gran Visión- UAQ 2015-2045: “[…] la respuesta de la Universidad hacia los estudiantes y hacia la sociedad demanda de altos niveles de creatividad, de aumento interno de la exigencia reflexiva sobre nuestro quehacer y de la diversificación de muchos procesos para impulsar la innovación en todas sus funciones.”
Pese a los obstáculos, seguimos cumpliendo satisfactoriamente la tarea encomendada y podemos señalar que el trabajo colegiado de los profesores ha permitido mantener el segundo lugar entre las Universidades Públicas de Educación Superior (UPES) con mayor porcentaje de Cuerpos Académicos Consolidados (CAC), 54.7%, superando la media nacional que se ubica en torno al 32.8%.

Si bien la Universidad ha alcanzado indicadores que nos enorgullecen, debemos reconocer nuestro rezago en materia de reforma administrativa. Se han hecho esfuerzos, pero han sido insuficientes. Mantenemos nuestra determinación de que la administración sea un eficaz instrumento de apoyo a la docencia, la investigación y la vinculación. No sólo intensificaremos nuestros esfuerzos, nos comprometemos a mostrar avances sensibles al término de nuestra administración.
Un aspecto que orienta esta tarea lo constituyen los resultados de la revisión periódica de la cuenta pública por parte de los organismos fiscalizadores federal y estatal. Seguimos con atención sus observaciones, y en aquellas que son motivo de discrepancia se formula la aclaración correspondiente a efecto de conciliar conquistas laborales y la prioridad que debe guardar la vida académica sobre esquemas burocratizantes. Esta delicada tarea está animada por un elevado e indeclinable propósito: que no exista duda sobre el adecuado manejo de cada peso proveniente del erario y que es destinado al noble fin que es la educación.
No omitimos consignar aquí que contra la tradición que existía en la Universidad, desde el primer día de nuestra administración, por voluntad propia, nos sometimos al escrutinio abierto del manejo de los recursos públicos. A ese acto de responsabilidad hemos ido añadiendo medidas correctivas y preventivas que nos permitan la plena confianza de la población de que su dinero está bien invertido y bien administrado.

La UAQ ha revalorizado la función de vinculación al considerarla como puente que enlaza los esfuerzos académicos para proporcionar conocimientos significativos con su aplicación en situaciones concretas derivadas de problemáticas sociales, transfiriendo conocimientos socialmente útiles en los que se involucran los estudiantes, lo que tiene un importante peso en su formación integral.